El consumo de cigarrillos electrónicos creció más de dos veces entre los años 2011 y 2012, y se espera que se doble otra vez a finales de este año.
"Estoy muy preocupado", dice Kevin Smith, jefe del Departamento de Drogas del distrito Nassau de Nueva York. "Para los jóvenes la marihuana es el primer paso hacia una adicción a las drogas más fuertes, como LSD o heroína. No me gusta que la gente deje pasar esto".
Los cigarrillos electrónicos impiden que los padres detecten si los hijos consumen marihuana, señala la psicóloga Marianne Chai. "Una señal para los padres de que los hijos usan drogas podría ser que los hijos empiezan a evitar los abrazos o la proximidad física. Los cigarrillos electrónicos lo hacen mucho más difícil".
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