El cuerpo sigue una serie de ciclos llamados "ritmos circadianos", los cuales regulan la temperatura corporal, el metabolismo y el sueño; estos se ajustan al ciclo de 24 horas de luz-oscuridad y se regulan o se perturban día a día. Tu cuerpo tiene su temperatura más baja por las mañanas, mientras que en la tarde llega a su pico más alto.
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domingo, 15 de diciembre de 2013
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jueves, 10 de octubre de 2013
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EL CONGRESO APRUEBA EN SOLITARIO LA LEY DE EDUCACIÓN LOMCE UNA LEY QUE NACE MUERTA
El Pleno del Congreso ha dado luz verde este jueves, con el apoyo en solitario del PP, al dictamen del proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que será remitido al Senado. La norma ha contado con el rechazo de PSOE, CiU, la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), UPyD, PNV, Amaiur, ERC, BNG, Coalición Canaria, Compromís, Geroa Bai y la abstención de Foro de Asturias y UPN.
viernes, 16 de agosto de 2013
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4 MITOS FALSOS SOBRE EL EJERCICIO
1. ¿El músculo se convierte en grasa si dejas de practicar ejercicio?
Según Udermann, quemamos exactamente el mismo número de calorías a las 5 de la mañana y a las 5 de la tarde; es más, el rendimiento físico suele verse reducido por la mañana porque la temperatura corporal está en su momento más bajo y los niveles de vitalidad y energía también. No obstante, algunos estudios sugieren que a esas horas sí podríamos quemar más grasa.
Más bien al contrario: lo reduce. Estudios recientes revelan que correr aumenta la sensibilidad a la leptina, una hormona que liberan las células grasas avisando de que ha llegado el momento de dejar de comer. Además, el ejercicio físico aumenta la cantidad de amilina en sangre, que minimiza la sensación de hambre.
Es otro falso mito. Según explicaba Udermann a MUY Interesante, “las agujetas que aparecen después de hacer deporte se deben a un daño muscular a nivel microscópico, y no a la formación del ácido láctico, como mucha gente cree; por lo tanto, tampoco es cierto que desaparezcan bebiendo agua con azúcar”. Según ha comprobado el investigador, solo hay dos cosas que parecen prevenir mínimamente las agujetas: los estiramientos suaves y practicar actividad física ligera tras un ejercicio intenso, por ejemplo dando un paseo.
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